La tradición religiosa en San Luis en el período 1898 – 1950 se manifiesta sobre todo en la devoción a ciertas figuras o representaciones simbólicas que se cree solucionan los más variados problemas de la vida diaria, en especial la salud y protección. Se destacan varias religiones pero sin dudas la católica fue la de mayores influencias en la población de la localidad.
Las celebraciones son variadas, estas se hacen con preferencia ciertos días en que se efectúan grandes celebraciones, como es el caso de:
- San Lázaro, 17 de diciembre
- Santa Ana, 25 de julio
- Santa Bárbara, 4 de diciembre
- San Pedro, 29 de junio
- Virgen de la Caridad del Cobre, 8 de septiembre
- San Joaquín, 16 de agosto
Fue sin dudas la religión católica la de mayor influencia, aparece en estos primeros años del siglo una pequeña parroquia, ubicada en un viejo caserón sita en la calle Moncada, esquina General García, que suple los oficios religiosos que antes eran realizados en la ya desaparecida iglesia de San Nicolás de Bari, quedando bendecida en 1917 en que se envía a San Luis un nuevo párroco, el padre Álvarez.
En 1918 se sustituye el Sábado de Gloria por el santo San Joaquín, convirtiéndose en el patrono de la localidad, efectuándose la primera procesión, así lo expresa el padre Álvarez párroco de la iglesia de San Luis “...el día de San Joaquín hicimos una procesión por primera vez, que fue un acontecimiento...”
A las celebraciones religiosas en honor a este santo tienen acceso todos por igual, haciendo uso de los pocos recursos que poseen. En los carnavales los pobladores recorren las calles tras la procesión a San Joaquín.
En estos primeros años las denominaciones protestantes no alcanzan fuerza y realizan su labor proselitista entre los ciudadanos más pobres, marginados y en sectores campesinos a los que no les llega la religión católica directamente.






